sábado, 31 de mayo de 2014

Convocatoria del 29 de mayo | Cierre

Inicié esta convocatoria para homenajear el poder del doble sentido de las palabras, una de las armas más utilizada por los autores carnavaleros en este rincón del mundo.

En el enmarañado ovillo del juego de palabras, los jueveros hemos hallado trabalenguas, críticas, metáforas, ironía y mucho humor. Con todo ello, hemos tejido historias en las que el enredo de las juguetonas palabras ha caminado en paralelo al de los textos; el resultado ha sido relatos en los que sus protagonistas son víctimas de la confusión, la contradicción, las mentiras, los secretos...

En verdad, el uso que hemos hecho en este difícil reto ha sido parecido al uso del doble sentido que me lo inspiró. Y eso no deja de sorprenderme, pues los invitados han llegado a mi casa desde puntos muy distantes...

Gracias a todos por acompañarme en este experimento y ayudarme a corroborar que el doble sentido de las palabras tienen un gran poder como recurso literario...

Paso el testigo a Encarni, propietaria de la Brisa de Venus...


Para Azulia, 'Macbeth' de Stephen Reid... 
 
Para Censu, 'El Grito' de Munch...
 Para Emejota, 'La Sirena' de Howard Pyle...
Para Casss, 'The Merry Fiddler' de Gerrit van Honthorst...
 
Para Demiurgo, 'Espejito, espejito' de Frank Paton...
Para Carmen, 'Hora del aperitivo' de Angele Blanche Denvi Denvil...
Para Jenofonte, 'La Pecera' de Albert Henry Collings...
Para Alfredo, 'La muerte de Jacinto' de Nicolas-Rene Jollain...
Para Yessy, 'Los bonitos corderitos' de Ford Maddox Brown...
Para Lao, 'Mujer lavándose los pies en una corriente' de Camille Pissarro...
Para Charo, 'Encantado' de Charles Joseph Frederick Soulacroix...
Para Montse, 'Escrutando votantes' de George Caleb Bingham...
Para Tracy, 'Joven con perrito' de Vittorio Matteo Corcos...
Para Juan Carlos, 'El Espejo' de Frank Dicksee...
Para una servidora, 'El Asalto'de William-Adolphe Bouguereau...

jueves, 29 de mayo de 2014

Convocatoria del 29 de mayo | Jugando con palabras con doble sentido

Este jueves jugamos con el significado de las palabras buscando el doble sentido... La prueba consiste en sacar partido a la polisemia (varios significados) y la homonimia (raíz distinta, mismo sonido y distinto significado) de las palabras y aprovechar esas cualidades en busca de un doble sentido... A continuación, los valientes que se han atrevido con semejante entuerto...






Atrapado en la red - Falero

Aráñame

El Bosque

Este jueves jugamos con el significado de las palabras buscando el doble sentido...

Más juegos de palabras aquí mismo...



Pensé que era feliz, hasta el mismo día en que mi lepidóptero corazón acabó enmarañado en tus redes.

Ahora, desde la mullida yacija en que me acunas, miro las telarañas y envidio tus arácnidos ademanes.

Aráñame el alma te pido. Enrédame en la seda de tu trampa vital. Aráñame las heridas. Inyéctame ese veneno que destilaste en lo más celeste del infierno. Aráñame la memoria. Estírpame la subsistencia, con todos sus tiempos y sus espacios vacíos sin ti, hasta dejarla viva. Tú hila, ovilla, zurce, cose, teje, entela... Pero, eso sí, luego ven y aráñame.

Atrapado en la red - Falero
'Atrapado en la red' de Ricardo Falero

Texto con todos los derechos reservados ©

sábado, 24 de mayo de 2014

Jueves de doble sentido

Xavier Villaurrutia & James Clarke Hook

El rico castellano está plagado de palabras con varios significados (polisémicas), como la palabra 'araña', que lo mismo es un bicho, que una planta, que una lujosa lámpara de techo. También contiene palabras que, teniendo orígenes diferentes, suenan igual pero significan cosas distintas (homónimas), como la ciudad de 'Tarifa' y la 'tarifa' de teléfono o el 'vino' de Burdeos y el excursionista que 'vino' de Burdeos... 

Esta cualidad mágica de las palabras ha hecho germinar poemas, canciones, chistes y otras gamberradas más o menos maliciosas...  Y, además, por estos lares en su día permitió al dios Momo, santo patrón de la ironía, regatear la censura franquista disfrazando al Carnaval de Cádiz de Fiestas Populares; quizá por este motivo sea aquí tan venerado eso de la Polisemia y la Homonimia que, como suena un poco washisnay, en Cádi se las llama Doble Sentido, pues aquí somos mucho de poner motes.

Mi reto para esta semana es jugar con ellas, con las palabras, y sus diferentes significados. Homónimas, polisémicas, en la cuantía que estimen oportuna, en poema, en relato, en microrrelato, en canción, en viñeta... En verdad, el cómo no es asunto mío...

Eso sí, si se sienten perdidos, acudan a la esquina superior izquierda de esta entrada y usen de ejemplo ilustrativo el texto contenido en la imagen de esta invitación, colmo de lo polisémico y homónimo perpetrado por el poeta Xavier Villaurrutia que, aunque parezca que escribe como El Chimenea de Cádi, era chaval era de México...

Sepan que los jueveros les agradecerán el no sobrepasar en demasía el límite de 350 palabras y el uso de la ya presentada imagen para ilustrar sus fachurías y/o travesuras, siempre que ambos requisitos no trunquen las posibilidades creativas de cada cual. Igualmente les agradecerán la reciprocidad en la lectura.  

Disfruten... Si es que pueden... Muahahahahaha

Arañas
'Araña Sonriente' de Odilon Redon; 'Naturaleza Muerta: Planta Araña' de Joseph Nicoletti;
detalle de la araña de techo de 'La Alegoría de la Pintura' de Johannes Vermeer;

Texto con todos los derechos reservados

jueves, 22 de mayo de 2014

Perdida en la noche...

El Bosque
'Me perdí en la noche' de Gaby

Este jueves estamos perdidos en la noche... 

Más nocturnos en casa de Cecy...



A duras penas atinó a capturar el móvil y las llaves  de la mesilla antes de salir corriendo y cruzar a toda velocidad la casa hasta el descansillo. Allí se detuvo y aguzó el oído. En la caja torácica, su corazón brincaba como una bestia acorralada. El viento silbaba en las rendijas. Todo lo demás era silencio. De repente, se sintió ridícula y aquello le hizo toser una risa que no tardó en disiparse en el aire, tan pronto como el crujido regresó a la escalera, descendiendo con parsimonia, deletreando uno a uno cada escalón.

Abrumada por el miedo, retrocedió un paso y, presa de las leyes de la física, rodó las escaleras con gran estruendo hasta la planta baja, donde quedó desparramada de bruces. En medio de la sala, el móvil desmembrado y, unos metros más allá, la puerta, abierta de par en par. A través de ella podía contemplar el bosque nocturno, con sus bestias de cuento y sus negras y desvencijadas hayas que, entre las ramas peladas, permitían al plenilunio espolvorear el sendero con su resplandor.

Al amparo de la generosa luna llena, ni el bosque ni la noche parecían tan amenazadores ni el auto tan lejano. Se sonrió. Sin embargo, antes siquiera de ver germinar aquel inesperado arrojo, una mano emergió de las sombras regresando con gran estruendo la hoja de la puerta a su lugar bajo el dintel, engulléndola en la más fría y afilada oscuridad.

de Gaby
'Me perdí en la noche' de Gaby

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jueves, 8 de mayo de 2014

Este jueves: Romances ambientados


La Sarabanda de Haendel convertida en Adagio para Barry Lindon
 

Otra versión de La Sarabanda de Haendel usada en Barry Lindon, esta vez con percusión
Este jueves, Mónica nos invita a hablar de amor. La misión: edificar un romance. El reto: ambientarlo ilustrándolo, musicándolo, edificando un escenario que lo arrope... 

El siguiente texto está dedicado a Leon Dudevant, personaje secundario de uno de mis relatos, que me ha inspirado estas líneas. 

Más historias en casa de Mónica.



He visto tu bandera en el arco de mármol. / Pero el amor no es una marcha victoriosa / Sino un frío y roto aleluya... Extraído del 'Hallelujah' de Jeff Buckley.

En su camino de vuelta, había cruzado campos de batalla. Había matado y se había dejado matar. Había muerto cien veces y había resucitado otras tantas, siempre con su nombre en la boca, siempre con su beso en los labios.

Había salvado un mundo entero aferrado al desmadejado ovillo de su memoria, sin saber si la hallaría allí, esperándolo al final de la senda. Sin embargo, no por ello había cejado en su empeño de regresar, como una suerte de Ulises, obcecado en saciar una promesa.

De pie ante la puerta del palacio, despojado ya de nombre, de raíz y de disfraz, temió que ni siquiera ella lo reconociese. Las dudas tronaron en su cabeza y, durante un segundo eterno, una jauría de miedos le cruzó el alma gruñendo, aullando, hollando, hasta que al fin sus miradas colisionaron en la densidad del aire. Entonces, a solas en mitad del sordo gentío, sus almas se elevaron ingrávidas, juntas, sin nombre, sin raíz, sin disfraz, despojadas de espacios y de tiempos.

Frederick William Burton - The Meeting on Turret Stairs
Frederick William Burton, The Meeting on Turret Stairs (1864)

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sábado, 26 de abril de 2014

Este jueves, un relato sobre personas

“La bicicleta hizo más por emancipar a la mujer
que cualquier otra cosa
en el mundo”

Susan B. Anthony, líder del movimiento estadounidense por los derechos civiles. 

Este jueves Juan Carlos nos invita a relatar a partir de la imagen de un desconocido y nos reta a escribir a cuatro manos. Una servidora ha acabado emparejada con el propio anfitrión... Ahí es nada...

Más personas en casa de Juan Carlos...



Relato escrito en colaboración con Juan Carlos.

Lilit puso el abultado contrato de arrendamiento en la trituradora de papel. Acto seguido, hizo lo propio con el corsé, el libro de buenas costumbres y el anillo de compromiso que Adam le había enviado dentro de una de esas horrorosas cajitas con forma de rosa forrada de terciopelo rojo.
  
Eliminadas tantas ataduras, Lilit inhaló ese aire de libertad hasta llenar sus pulmones y sentir la urgencia de ejercitar su libre albedrío.

Todo es cuestión de tener cada pieza en su lugar. Esa era la frase recurrente de Adam, tanto para aconsejar como para explicar su éxito. A él le era fácil, observaba el mundo bajo un eje de coordenadas que determinaba la ubicación exacta de cada persona u objeto.

Siempre había girado el mundo en la forma oportuna, entre los rectilíneos renglones tendidos de acuerdo con dicho raciocinio. Siempre, hasta aquella mañana en la que Adam vio, a través de los grandes ventanales de su despacho, algo insospechado que pasaba por la calle. Se aproximó para contemplar cómo se alejaba aquella figura, compuesta toda ella por formas redondas y suaves. Se habría escandalizado o pensado que veía visiones, de no ser por esa sensación de vacío que viajaba por sus vísceras descomponiéndole.

A pesar de haber sentido la mordedura de aquella mirada taladrándole la nuca, Lilit no se giró. Sabía que sólo Adam, aquejado por aquel obsesivo-compulsivo sentido de la propiedad y del orden, podía mirarla así, como a un torneado peón de ajedrez que se apeara de su tablero de juego, desobedeciendo toda lógica y toda norma impuesta. Lilit había depositado la pelota que Adam había lanzado a su tejado en la cesta del biciclo, brincado al asiento y tras hacer sonar el timbre un par de veces, había empezado a pedalear.

Cuentan que Adam, a partir de aquel día, ganó vehemencia en sus posicionamientos lógicos sobre los roles de cada ser, en especial sobre el de los hombres y el de las mujeres. Alguien dijo, que su mirada perdió firmeza, que sus pupilas parecían erráticas, como buscando algo que hubiera desaparecido en la distancia, tal vez a la velocidad de un biciclo.

Lilit, a la escasa velocidad del pedaleo y con la eficiencia de la constancia, se alejó del mundo que le imponían para alcanzar su lugar.

Bicycle Lady II Print, de Jo Parry
Bicycle Lady II Print © Jo Parry

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