24 horas que no existieron.
24 horas de doliente escándalo
y agotado duermevela.
24 horas de donativos
al prójimo y a Morfeo.
24 horas cronometradas,
con sus 86.400 segundos vacíos,
baldíos, yermos.
Calzada, maniatada, amordazada,
sumergida por el peso de las obligaciones,
de las programaciones, de los itinerarios,
con los sentidos adormecidos,
moribundos, desoxigenados,
en ácida y penosa suspensión
a la deriva en el agujero negro del tiempo perdido.
24 horas de doliente escándalo
y agotado duermevela.
24 horas de donativos
al prójimo y a Morfeo.
24 horas cronometradas,
con sus 86.400 segundos vacíos,
baldíos, yermos.
Calzada, maniatada, amordazada,
sumergida por el peso de las obligaciones,
de las programaciones, de los itinerarios,
con los sentidos adormecidos,
moribundos, desoxigenados,
en ácida y penosa suspensión
a la deriva en el agujero negro del tiempo perdido.
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Imagen creada con IA © |
Comentarios
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Te doy la bienvenida a mis mares.
Muchas gracias por verter en ellos tus palabras.