En torno a mi,
los sonidos se mitigan;
el chaparrón de ruidos remite.
La medianoche
derrama su silencio sobre la urbe,
lengua felina,
haciendo recuento
y cerrando balances.
El itinerario se ralentiza;
el minutero se acelera.
Atraído por el aroma de un atavismo simiesco,
el monstruo se atrinchera debajo de la cama,
alerta como un tigre en ayunas;
su cacería no ha hecho más que comenzar.
Mientras tanto, sobre los tejados,
ajeno a los demonios nocturnos,
Morfeo festeja sus primeras victorias.
los sonidos se mitigan;
el chaparrón de ruidos remite.
La medianoche
derrama su silencio sobre la urbe,
lengua felina,
haciendo recuento
y cerrando balances.
El itinerario se ralentiza;
el minutero se acelera.
Atraído por el aroma de un atavismo simiesco,
el monstruo se atrinchera debajo de la cama,
alerta como un tigre en ayunas;
su cacería no ha hecho más que comenzar.
Mientras tanto, sobre los tejados,
ajeno a los demonios nocturnos,
Morfeo festeja sus primeras victorias.
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Imagen creada con IA © |
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