A veces me pregunto
adónde han ido las risas,
la inocente franqueza,
la ilusión de otear los venideros senderos,
las esperanzas.
Partieron
sin tan siquiera dejar una nota de despedida.
Quizá las descuidé.
Quizá las sobreexploté.
Quizá las hice perecer de agotamiento.
O las derrumbé bajo el peso de mis aéreos castillos.
El caso es que ahora
en su lugar
sólo me han dejado un vacío
y un dolor sordo
que se manifiesta con diferentes intensidades
(como un barrunto)
según arrecien las tempestades cardiacas,
el cual no sirve más que para rellenar tinteros.
adónde han ido las risas,
la inocente franqueza,
la ilusión de otear los venideros senderos,
las esperanzas.
Partieron
sin tan siquiera dejar una nota de despedida.
Quizá las descuidé.
Quizá las sobreexploté.
Quizá las hice perecer de agotamiento.
O las derrumbé bajo el peso de mis aéreos castillos.
El caso es que ahora
en su lugar
sólo me han dejado un vacío
y un dolor sordo
que se manifiesta con diferentes intensidades
(como un barrunto)
según arrecien las tempestades cardiacas,
el cual no sirve más que para rellenar tinteros.
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Imagen creada con IA © |
Comentarios
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Te doy la bienvenida a mis mares.
Muchas gracias por verter en ellos tus palabras.