[♬] Todos tus azules
chapotean en mi versos.
Centelleantes.
Arenosos.
Diáfanos.
Plomizos.
Tu líquida naturaleza
Se desliza por cada palabra que trazo
igual que te desparramas sobre la voluble orilla,
con ese rumor acuático, rítmico, grave, respirado.
Tu hálito salado silba entre el limo de mis huesos
Y en mis corrales cardiacos
tu yodado aroma me agita el torrente sanguíneo
en busca de una escapatoria imposible.
Sucumbo ante tu bautismal presencia
-eterna, materna, genética, arcana-
y mi corazón palpita olas cuando late
a causa de tanto tenerte,
de tanto asumirte,
de tanto comulgar contigo.
Moras en mi hasta el tuétano de mis huesos.
Tanto que no imagino mis pies sin la risa fresca de tus encajes,
ni mi piel sin el pulverizado suspiro de tu rompiente,
ni mis ojos sin tus rizadas llanuras infinitas.
chapotean en mi versos.
Centelleantes.
Arenosos.
Diáfanos.
Plomizos.
Tu líquida naturaleza
Se desliza por cada palabra que trazo
igual que te desparramas sobre la voluble orilla,
con ese rumor acuático, rítmico, grave, respirado.
Tu hálito salado silba entre el limo de mis huesos
Y en mis corrales cardiacos
tu yodado aroma me agita el torrente sanguíneo
en busca de una escapatoria imposible.
Sucumbo ante tu bautismal presencia
-eterna, materna, genética, arcana-
y mi corazón palpita olas cuando late
a causa de tanto tenerte,
de tanto asumirte,
de tanto comulgar contigo.
Moras en mi hasta el tuétano de mis huesos.
Tanto que no imagino mis pies sin la risa fresca de tus encajes,
ni mi piel sin el pulverizado suspiro de tu rompiente,
ni mis ojos sin tus rizadas llanuras infinitas.
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Imagen creada con IA © |
Aich... siempre te leo, pero nunca se me ocurre ningun comentario. Es tan preciosa tu poesia... sigue asi!
ResponderEliminarGracias, Fernando.
ResponderEliminarNo te preocupes, no tienes que decir nada. Me bastará tu suspiro.
Gracias, cielo.