Trémula la noche canta.
Le retumba en la garganta
ululares de lechuzas
y, bajo la caperuza
gris de plomo y estrellada,
esa atávica mirada
con la que analiza el mundo,
nocturno y taciturno,
propiedad de los amantes,
del poeta, del tunante,
territorio del malvado,
del insomne y del cansado.
Instintiva y primitiva
claroscura, relativa.
Trémula la noche reza,
reposando su cabeza
sobre la Tierra latente.
Y en medio de la silente
existencia de la noche,
entre el bramar de algún coche,
suenan más altas las risas,
los gozos, calmas y misas,
tan altas como alto suena
el dolor del alma en pena
del que no concilia el sueño,
tan esquivo y tan pequeño,
tan necesario y esquivo,
tan fugaz, tan evasivo.
Le retumba en la garganta
ululares de lechuzas
y, bajo la caperuza
gris de plomo y estrellada,
esa atávica mirada
con la que analiza el mundo,
nocturno y taciturno,
propiedad de los amantes,
del poeta, del tunante,
territorio del malvado,
del insomne y del cansado.
Instintiva y primitiva
claroscura, relativa.
Trémula la noche reza,
reposando su cabeza
sobre la Tierra latente.
Y en medio de la silente
existencia de la noche,
entre el bramar de algún coche,
suenan más altas las risas,
los gozos, calmas y misas,
tan altas como alto suena
el dolor del alma en pena
del que no concilia el sueño,
tan esquivo y tan pequeño,
tan necesario y esquivo,
tan fugaz, tan evasivo.
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Imagen creada con IA © |
Comentarios
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Te doy la bienvenida a mis mares.
Muchas gracias por verter en ellos tus palabras.