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Cascarones

Eso es todo lo que somos
(salvando tres excepciones)
rimbombantes consumistas,
impolutos cascarones,
egocéntricos planetas
sin interés ni intenciones
de contemplar más ombligos
o vestir más pantalones
que el que es nuestro propio.
Herméticos cascarones.
Crudos buitres egipcios
ocultos en los rincones,
tras las pantallas de plasma,
para darnos atracones
con las miserias ajenas,
desviando atenciones
de la verdad de este mundo
acotado en divisiones
-cual una liga de fútbol-
según cuentes tus millones.
Y mientras el rico vive,
el pobre se lo propone
lejos del cristal pulido
de nuestras televisiones
sin fastidiarnos el día.
Sólo eso: cascarones,
sin defectos aparentes,
sin mancha, sin poluciones,
vestidos con tal riqueza
y con tantas atenciones
que a veces nos olvidamos
-y no nos faltan razones-
que vacíos no seríamos
más que tristes cascarones.

Imagen creada con IA ©

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