Francamente, me dejaste de una pieza después de aquella afirmación devastadora, culpable de mi actual y pétreo estado. No en vano, desde ese preciso instante, tu papel en mi vida empezó a recordarme la fea y parásita presencia del cuco en el nido de las alondras. Debe ser que tienes el alma fría como los azulejos del baño. De otra manera no entiendo esta fea costumbre tuya de pasar, de tanto en tanto, mi tierno corazón por las cuchillas de la batidora.
Palabras: alondra, azulejo, batidora, después, devastadora, papel, pétreo.
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Publicado en el blog de Arrinconados.
Comentarios
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Te doy la bienvenida a mis mares.
Muchas gracias por verter en ellos tus palabras.