[♬] Hay una afilada sombra en el horizonte
que me hiende la mirada.
Silente, solapada, cierta,
descarga contra la córnea,
rampante ariete,
y se abre paso
devastando los senderos
con su inhóspita presencia,
envolviéndolo todo
en la agria y cadavérica oscuridad
que me amortaja.
que me hiende la mirada.
Silente, solapada, cierta,
descarga contra la córnea,
rampante ariete,
y se abre paso
devastando los senderos
con su inhóspita presencia,
envolviéndolo todo
en la agria y cadavérica oscuridad
que me amortaja.
![]() |
Imagen creada con IA © |
Cuando los pensamientos que florecen en los caminos viertan su esencia sobre las flores, habrá mas de un suspiro lento que se eleve hacia las ciudades de nardos para admirar en prostrado silencio a quienes de las palabras regalan el oxigeno a los
ResponderEliminaragonizantes látidos de los mortales.
Sobre los bancos vacios de los parques, las azucenas tranquilas lloraran las palabras ausentes de aquella sombra, aparentemente tan fria y distante...
Ay! Me encanta volverlo a leer!
ResponderEliminarY me alegra que este pedacito de lírismo haya llegado hasta aquí, de tu mano, para quedarse para siempre! Gracias, Meim, poeta!
:-)