Aunque el trayecto que aún me queda por cubrir es considerable, ya he dejado atrás un buen trecho y han sido tantas las verdades absolutas que me han abatido a lo largo de este periplo que mi pobre corazón ha encanecido prematuramente, aparentando ahora mucha más edad de la que en realidad atesora.
No en vano, averigüé que las armaduras sólo están capacitadas para resistir determinados impactos. Quizá por eso en mi peregrinaje recibí tantas heridas sobre heridas viejas, sobre viejos errores que, a pesar de los escarmientos, sigo sin enmendar.
Eso sí, descarté al fin cualquier intento de racionalizar este desorden que algunos llaman vida, en el que el caos reina en total y absoluto albedrío. Asumí que los malvados sí que pueden conciliar el sueño por las noches, sin importar el daño que hayan infligido. Y comprobé que existen pordioseros ataviados con trajes de seda, que reptan por la vida recogiendo migajas mientras apartan del camino todo aquello que no vale dinero.
Fueron sus golpes los que me fortalecieron, los que me mostraron la sordidez de la vida y me arrastraron por ella enseñándome que es imposible ganar en sabiduría sin antes haber experimentado ciertas dosis de dolor.
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Imagen creada con IA © |
Una cosa buena aprendí de tocar fondo,que cuando lo toqué apoyé los pies para coger impulso.No sin antes dolerme el cuerpo y el alma.Merece la pena.Un beso,guapa.
ResponderEliminarEl dolor nos hace fuertes. A golpes, sí, pero fuertes.
ResponderEliminarLa sabiduría nace de las caídas, de levantarse cubierto de sangre. Y de mirar el horizonte.
Un beso grande.
Qué verdades decís!
ResponderEliminarGracias, Marian. Gracias, Agata. Vuestras palabras me transmiten esperanza.
Muchos besotes.
me estremeció eso de que los malos si pueden dormir bien, al menos es una lección de olvido al rencor, y de fuerza y empuje en el propio camino,
ResponderEliminarun gran saludo, hasta pronto
Lamentablemente siempre queda un lugar vulnerable
ResponderEliminarHola, ola de mar...
ResponderEliminarVaya,lo que más me gusta del texto es la tranquilidad con la que relatas esa gran verdad, sin gritar, sin criticar, sólo narrando lo que te has ido encontrando, como algo qué simplemente es así. Yo tb tengo esa actitud desde hace tiempo, o al menos lo intento, aunque si me ha sorprendido concretamente que el que hace mal, puede hacerlo sin más,y seguir descansando por la noche, eso para mí eso es nuevo.
Pero casi me asusta observar más cosas, de verdad....
Si, soy más fuerte y más sabia, pero apenas me queda ya algo de inocencia, a menudo he de ir a buscarla como si fuera un buzo a las profundidades del alma.
Un beso grandote
Aire
Hola, wilhemina. La verdad es que tienes toda la razón, que, incluso llevando una coraza que nos proteja, siempre quedan resquicios... Por cierto, me ha encantado tu blog.
ResponderEliminarAy! La sabiduría, Aire! Algo inversamente proporcional a la inocencia! Ya veo que conoces la fórmula...
ResponderEliminarHola, Quasar. He estado visitando tus blogs y creo que me daré otra vueltecita por allí con más calma... La verdad es que no todos las malas acciones son obra de gente mala; los malos son los que cometen malas acciones y, a su pesar, son capaces de conciliar el suelo... Lamentablemente hay gente así... Y es verdad, es estremecedor...
ResponderEliminarAquí estoy de nuevo, solamente para desearte un buen fin de semana y comentarte que lo bueno de tocar fondo es que ya no irás más hacia abajo y que no te queda otra opción que la de subir.
ResponderEliminarun besazo! y mil gracias por pasar por mi mundo!