Este jueves, los jueveros tenemos una cita a ciegas con 35 ilustres musas. En mi mesa, Isabel Allende y sus 'Cuentos de Eva Luna'... 'Te quitabas la faja de la cintura -relata la historia-, te arrancabas las sandalias, tirabas a un rincón tu amplia falda, de algodón, me parece, y te soltabas el nudo que te retenía el pelo en una cola'… Lo leo y releo y en mi cabeza brotan algunas palabras: hogar, desinhibición, desnudez, llegada; sin duda, h ay una libertad tan cotidiana en estas dos sencillas frases que no he tardado en extrapolar a mi propia cotidianidad. Más encuentros, una planta más abajo, aquí mismo. La frialdad del suelo me besa los pies y la artificialidad del mundo se diluye en el aire. El corazón hace sonar los tambores; toca una canción antigua, tan antigua como el mundo, hecha de barro y hollín. En su ensordecedor silencio, los duendes se desperezan; huyen de sus escondrijos excavados en los confines del alma. La friald...
Sabes que J.Vecino ( la músca que suena al abrir el blóg), es un conocido de aquí.
ResponderEliminarYa quisiera yo, poder oir la mar enfurecida o en calma,cuando trasnochas de madrugada.
Saludos desde el Bierzo
Hola, alma gemela.
ResponderEliminarLa verdad es que aquella noche el sonido de atlántico era estremecedor. Y eso que yo no vivo precisamente a la orilla del mar.
Si estuviese tan lejos de él, también yo daría lo que fuese por escucharlo...
Una vez le dediqué un poema del que estoy muy orgullosa. Debería haberlo incluido en mi ANTOLOGÍA ABISAL EN VERSO... Tendré que buscarlo...
Con el temporal que hemos tenido el sonido del mar ha debido ser ensordecedor de verdad...A mí me asustaría.Me gusta más escucharlo en verano,cuando el tiempo es estupendo...Me relaja muchísimo...Un saludo guapa.
ResponderEliminarHermoso Vainis. Como siempre imágenes de lujo salen de ti.
ResponderEliminarBesos llenos de música, con la que nos dejas totalmente sellados al blog :)
Así es, Ágata. De hecho, desde mi casa, que está a algo más de 10 minutos de la playa, ya atemorizaba... Pero son las cosas de "el mar, la mar" que decía Alberti y sus dos naturalezas, sus dos personalidades, que despierta esos dos sentimientos tan distantes: el amor y el miedo...
ResponderEliminarGracias, Miguel. Por cierto que me parece que hace un siglo o más que no me paso a visitarte... He dejado atrás dos semanas bastante complicadas. Me pasaré por tu casa pronto, así como por la de todos mis amigos.
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