Ir al contenido principal

Dialelo

Este jueves, los reporteros del Daily Planet nos invita a viajar por el subrealismo al amparo de la medianoche... Suban, que os llevamos gratis.



El peso de su propio cuerpo cayendo a un lado le encogió el corazón, devolviéndole la conciencia. El viaje se alargaba ya demasiado, tanto que había concebido el superpoder de dormitar en un asiento incómodo en medio de un vagón repleto de desconocidos. La noche se había engullido el paisaje, una vez más. La lánguida luz de la luna lamía los perfiles del entorno, extrayendo de la oscuridad la figura de los árboles, de los postes y del horizonte remoto. El estómago le rugió acalambrado por el frío y por el hambre; se habría levantado y habría caminado hasta la cafetería, pero esta vez la pereza pudo con la insulsez de las viandas que ofrecían en ella; ni siquiera las berlinas de chocolate sabían a chocolate allí, en aquel universo opresivo y vacío de sabores, de olores, de color.

Los pasos del revisor quebraron su ensimismamiento, haciéndole abandonar el asiento como si un resorte se hubiese activado bajo él. Le había prometido un plano de recorrido hacía largo rato, días quizás.

- Le dije que podía encontrarlos en la cafetería -le recriminó sin apenas detenerse.

Con ansia por descubrir cuánto restaba para la siguiente estación, desplegó el plano, fantaseando con paisajes nuevos, llenos de luz y de almas. Del pliego emergió entonces la perfección de un círculo, delineado en un brillante color rojo, flanqueado de postes y árboles y para el que no había previsto ni una sola y triste parada. 

Círculo Vicioso, de Jacek Malczewski
'Círculo Vicioso' de Jacek Malczewski

Texto con todos los derechos reservados

Comentarios

Entradas populares de este blog

Convocatoria del 16 de enero | Este jueves, yo pongo el principio

«Denys, que vivía principalmente a través del oído, prefería escuchar un cuento a leerlo; cuando llegaba a la granja me preguntaba: ¿Tienes algún cuento?» Memorias de África, de Isak Dinesen. Todos sabemos que Karen Blixen tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong, y que Meryl Streep la encarnó exquisitamente en 'Memorias de África' como una contadora de cuentos nata, una moderna Sherezade que cautivó con sus historias al cazador y devorador de libros Denys Hatton . En el transcurso de la película, hay un momento en el que Denys solicita a Karen su primer cuento....'Cuando cuento historias a mis sobrinas en casa -lo reta la anfitriona-, una de ellas tiene que proveer la primera frase'... En esta convocatoria, os invito a emular a Karen . Para ello, he preparado una fiesta muy especial. En el salón de actos os esperan 35 Denys ansiosos por incitar a vuestras musas... Cada uno de ellos porta un número. ¿Recuerdan el número que han elegido? Pa

Bruja

La vi  marcharse . Observé sus evoluciones en el viento, sobre el que dibujó media docena de figuras fortuitas, casi erráticas, como las de una hoja a merced de la tempestad. Me sonreí, reconozco que hasta con un poco de sorna. Sin embargo, pronto comprobé con horror que no había rastro alguno de inquietud en su semblante; ella estaba aprendiendo a volar sola. Entonces temblé como un niño asediado por las pesadillas, albergando la inequívoca certeza de que, por más que horadase su anatomía con mi mirada, esta vez ella no volvería la vista a atrás. Palabras: inquietud, marcharse, evolución. Albert Joseph Pénot | 'Départ_pour_le_Sabbat' (1910)

Este jueves, un relato: El regalo

Este jueves intercambiamos regalos en casa de Judith . Con manos firmes al tiempo que sedosas, extrajo el artilugio cardiaco de su cavidad y lo depositó en la caja. Sin envoltorio, sin cintas de colores, sin tarjeta, sin dedicatoria, lejos de la parafernalia que les eran propios, aquella fría nevera de plástico guardaba ahora en su interior el mayor de los regalos. Hygeia, detalle de 'Medicina' de Gustave Klimt Texto con todos los derechos reservados