Este jueves nos reuniremos en el convento. Rhodea oficiará la ceremonia. Contacten con ella para adherirse a esta experiencia religiosa.
Desde su partida, los recuerdos habían elevado un convento de clausura en medio de las propiedades cardiacas. En aquel lugar, ahora yermo, los visitantes no eran bien recibidos y sus habitantes vivían aislados, entregados a la nostalgia, lejos del mundanal ruido de sus besos.
Desde su partida, los recuerdos habían elevado un convento de clausura en medio de las propiedades cardiacas. En aquel lugar, ahora yermo, los visitantes no eran bien recibidos y sus habitantes vivían aislados, entregados a la nostalgia, lejos del mundanal ruido de sus besos.
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Imagen creada con IA © |
breve, deprimente y elocuente.....
ResponderEliminarGracias, Lao, sobre todo por lo de elocuente. ¡Porque no sabes cuántas vueltas le he dado a la cabeza para hilar la metáfora! ¡Y cuánto esfuerzo mental me ha supuesto conservarla en la cabeza 48 horas por falta de tiempo para transcribirla! XD Besotes.
EliminarUna interesante metafora de la soledad. De preferir refugiarse en la nostalgia antes que preferir emociones nuevas.
ResponderEliminarMuy original.
Gracias, Demiurgo. Ya sabes que, más que llevármelas a mi terreno, me gusta secuestrar vuestras propuestas y realizar maldades con ellas. Espero que sepan perdonarme ese sadismo literario. ;)
EliminarAuxi, un texto críptico como la cripta de un convento oscuro y sin besos mundanales. Personalmente veo una alusión a un abandono íntimo, yermo corazón, aislado, clausurado, es una forma de verlo, inmerso en esa imagen aterradora y siniestra (¿huele a polvo, a ropas nunca lavadas?). Con la máxima brevedad me has provocado una inquietud que hiela.
ResponderEliminarAbrazos y !salve!
Gracias, Natalia. Tus sensaciones y tus metáforas completan aún más el significado de mi texto y retratas a la perfección lo que he pretendido expresar. Así que te agradezco una enormidad tus palabras. Un gran abrazo para ti también.
EliminarPocas palabras; pero con una excelente expresión de un sentimiento no muy bueno hacia ese convento.
ResponderEliminarUn abrazo
Gracias, Carmen. Un abrazo grande.
EliminarSiento que tus palabras dibujan un espíritu seco, ya sin esperanzas ni aspiraciones. Así, se cierran algunas personas cuando el desánimo por la pérdida les desmotiva al punto de convertir su corazón en una especie de convento donde ya nadie más puede ingresar. Triste y desolador. La imagen acompaña tu texto maravillosamente, aportando aún más desolación.
ResponderEliminarBesos!
Gaby*
Gracias, Gaby. Retratas muy bien el mensaje de este microrrelato, su metáfora, todos sus paralelismos. La imagen fue costosa de hallar; soy muy exigente con ese maridaje; pero me alegra el tiempo invertido en ello pues, como bien dices, subraya la desolación del texto, la entrega ciega, agónica y sin esperanzas a un pasado que no está ya.
EliminarBesos grandes.
Te felicito por lo bien que has resumido una historia de desamor. Cerrarse al mundo y vivir la soledad de los recuerdos.
ResponderEliminarBesos desclausurados.
Muchas gracias, Leonor. Besos también.
EliminarSolo en la soledad más absoluta, una celda hecha por él y para él. Cuanta desolación se encierra en estas tres líneas.
ResponderEliminarUn lujo Auxi.
Abrazo.
Gracias, San. Besotes grandes.
EliminarUna delicia tu texto, Auxi!...detrás del encriptado vocabulario se siente aflorar tanto la desolación como la evocación religiosa de ese sentimiento amoroso.
ResponderEliminarUn abrazo.
P.d
espero foto para la tarjeta navideña
Gracias, guapa. Me gusta eso de encriptado vocabulario. Cierto es que hay algo de evocación religiosa en el sentimiento que despierta el desamor, por no decir bastante.
EliminarTodo aquél que ha tenido experiencias nefastas emocionalmente, tiene ese convento de clausura entre aurículas y ventrículos, amiga mía.
ResponderEliminarUn besito y tu café.
Sabias y lúcidas palabras. Besos acafetados.
EliminarMe ha atrapado en sus pocas palabras. No necesitaba más.
ResponderEliminarUn abrazo.
Un placer, mi querida Tracy. Un abrazo.
EliminarCuanto dices con tan pocas palabras!!!
ResponderEliminary esto no está al alcance de cualquiera. te felicito por tu micro de los que levantan,
su convento en cualquieir parte. No les importa estar enjaulados.
recibe un fuerte abrazo.
El desamor tiene estos efectos secundarios: nos empuja a enclaustrarnos en nosotros mismos, a encerrarnos y alejarnos del mundo para evitar nuevos daños... Por fortuna, suele ser un estado transitorio... Besos grandes.
EliminarEn tu texto se mastica, se huele la desolación del abandono y ¿quizás la resignación?
ResponderEliminarUn besazo
Ya lo creo rosa...
EliminarBesos.
Una metáfora muy original y muy expresiva. Me ha gustado tu micro.
ResponderEliminarBesos.
Muchas gracias, Juan Carlos. Besos.
EliminarExcelente, pero del todo. Y no es peloteo: de forma breve (lo cual tiene mucho mérito) le has dado nombre, o eso me ha parecido entender, a esos conventos de clausura cuyas rejas emocionales se levantan en el corazón de algunas personas. De alguna forma no me extraña, si alguien que ama de veras se queda sin su mitad, a ver cómo le explicas que convierta sus tierras cardiacas en un vergel de donde mana leche y miel...
ResponderEliminarUn beso
Gracias, Valaf. Como bien dices, mi convento es una metáfora de la pérdida del amor y del acto reflejo que nos empuja a cerrarnos al exterior y a sus nuevas experiencias. Como bien dices, es lo inverso al amor correspondidos y sus vergeles de leche y miel. Hermosa réplica. Un beso.
EliminarTampoco debería ser muy agradable visitar un sitio tan desolador... digo yo.
ResponderEliminarBss.
No dudes de la cegera del amor, querida amiga. Mas de un incauto se adentró en los agrestes territorios cardiacos de aquellos que no pretenden corresponderles. Así es el amor. Besos grandes.
EliminarAuxi, tengo que ser sincera y decirte que en un principio no he visto la metáfora que has querido hacer entre el corazón de una persona que sufre por la pérdida del amor con la exclusión del mundo de un convento de clausura. Gracias a varias releecturas y vuestros comentarios lo he pillado y tengo que decirte que el relato está genial pero yo a veces estoy un poco "cortita"
ResponderEliminarUn beso
Jajaja. Gracias, Charo, por tu sinceridad. Tengo un tic con lo simbólico que a veces me lleva a perderme en metáforas como estas y enredar en ellas a mis lectoras. Así son muchas veces mis microrreltatos, breves pero complejos, llenos de palabras pesadas y densas, incomestibles quizá. Por eso aprovecho la ocasión para dar las gracias a todos por vuestra paciencia con estas locuras mías. Besos grandes, Charo.
EliminarEn primer lugar te recomiendo llevar siempre encima una libretita para esas ideas fugaces de las que luego lamentamos no recordar.
ResponderEliminarEntiendo que el texto y la idea es compleja y transcribirla precisa de un momento de inspiración especial.
Pero habrás podido comprobar la satisfacción de que llegado el momento haya fluido con la precisión y belleza conn la que lo has hecho.
Felicidades y besos
Gran sabiduria literaria hay en tus palabras, Alfredo. Ciertamente dijo el sabio que las musas, cuando lleguen, han de sorprenderte trabajado. Gracias por la precisión y la belleza que atribuyes a mi maliciosa travesura. Besos grandes.
EliminarPásate por mi blog y tendrás un premio que te recordará mi primera convocatoria. Muchas gracias por participar
ResponderEliminarPa'llá que voy! ;)
EliminarImpacta. Un golpe certero a la reflexión y el pensamiento. O tal vez, solo a la emoción... que ya sería más que suficiente.
ResponderEliminarCon admiración, te dejo mi abrazo.
Gracias, Cas. Supongo que el impacto lo provoca la condensación y la presencia de lo metafórico, que siempre admite albergar un sentimiento por cada lector, una traducción propia. Un abrazo.
Eliminarme pareció haberte dejado mensaje...
ResponderEliminar(Cosas de la moderación de comentarios ;) )
EliminarAuxi, en primer lugar, pedirte disculpas por la tardanza en visitarte. No he podido acudir antes.
ResponderEliminarDeterminados sucesos dejan tras de sí zonas del alma convertidas en un paisaje yermo, sin vida y lo que es peor, sin ilusiones para volver a tenerla. Alguno de esos conventos de clausura emocional me resultan familiares. Sólo quiero decirte que entre las ruinas terminan por brotar las verdes hierbas. Superar el dolor, lleva su tiempo y es inevitable pasarlo.
Un abrazo.
No hay nada que disculpar, Pepe. Yo soy la primera que no siempre puedo visitaros y comentaros a todos. Es comprensible; somo muchos contribuyentes. Esta semana voy con un retraso lector de gran categoría y ya hay jueveros publicando los de la semana que viene, según he visto en Facebook... Y yo, jaquecosa y fuera de combate...
EliminarHay mucha sabiduría en tus palabras. Con el tiempo, llega la luz, paulatinamente, y con ella el paisaje reverdece y resucita. Es cierto: el dolor es un tramo que hemos de vadear inevitablemente después de una pérdida. Lo importante es estar dispuesto a aceptar el cambio, la resurección.