¿Has deseado alguna vez salir de tu propia vida? Sí, seguro que sí.
Cuando esta mañana reflexionaba sobre esta idea, sobre esta sensación, pensé por un breve instante que la gente, la muchísima gente con la que trato al cabo del día, no tiene aspecto de desear salir de su propia vida. Claro que ni yo misma, lavándome la cara mecánicamente frente al espejo mientras cavilaba con el gesto quieto e inexpresivo, tenía aspecto de ello.
Debe ser éste un sentimiento muy oculto, enterrado en nuestros movimientos cotidianos como una vergonzosa costumbre o como un deseo inconfesable.
Sin embargo, qué presente está en nuestros actos cuando comprobamos los número premiados de este, ese u aquel sorteo, siempre con esa luz claroscura en la mirada, fruto de la frágil e ilusa esperanza de hallar algún día al generoso genio dentro de su lámpara maravillosa.
Carpe Diem
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Imagen creada con IA © |
Carpe Diem. No es tan sencillo. Como me gustaría decirle a mi compañera de despacho lo mucho que me interesa...
ResponderEliminarNada sencillo, a decir verdad...
ResponderEliminarPor cierto, tengo un poema por ahí sobre ese tema. Así que, como me lo acabas de recordar, lo editaré a continuación en tu honor. Una vez más, gracias por tu visita y tu comentario, Fernando.