La poesía siempre me salva. Cuando al final del día no hallo una justificación, entonces lo retomo; cojo sus 24 horas y las amaso hasta modelar un poema; y esa es mi justificación más sanadora.
Para mi la prosa, tan inabarcable, tan indomable, es como un mar encabritado que siempre tira de mi, que me arrastra y me hunde en este intento casi inútil de practicarla... Y la poesía, por el contrario, es la tabla de salvación, el balón de oxígeno que me ayuda a respirar bajo las olas...
P.D. ¿Por qué siempre acabaré redundando en estas metáforas marítimas cuando hablo de mi escritura?
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Imagen creada con IA © |
A mí también me salva. Me recoge de mis días tristes y me lleva a lugares con sol. Me arrastra del desamor hasta océanos de emociones. Hace que sienta que mi vida no es sólo un eslabón más en el mundo, tan grande, tan, tan grande que da miedo elevarse y mirar hacia abajo, verse tan chiquitito. Y me salvan tus palabras. Me gusta leerte. Perderme por aquí.
ResponderEliminarUn beso.
Es tonificante encontrar a gente que comprende y que comparte un sentimiento contigo.
ResponderEliminarGracias por tu visita. Y gracias por tu bellísimo comentario que, además, me hace cosquillitas en el orgullo.
Me pasaré por tu casa en cuanto tenga un ratito.
Un saludo.
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