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¿Adónde?

¿Adónde vamos?
¿Cuántos de nuestros propios cromosomas
tendremos que manipular
antes de detener este mecanismo?
¿Cuántos abismos tendremos que tender?
¿Cuántos alambradas tendremos que erguir?
¿Cuantas banderas tendremos que izar?
¿Cuántas hambrunas tendremos que engordar
antes del definitivo armagedón?
Bajo nuestros pies
crujen los cimientos de la Atlántida.
Su crepitación, tímida aún,
es imperceptible para el hombre,
absorto en la la órbita metálica
que describen sus satélites artificiales.

Imagen creada con IA ©
Sustituye la imagen original: "Atlántida" de Mauro Andriole, en la web casadacultura.org

Comentarios

  1. Soa de onde só o silêncio revelou, e só a Luz velou.
    Donde arde o desejo de Ser e para onde volta sendo além do que ardeu, liberto.

    Certa vez surgiu na mente um sopro azul, fluindo sentidos ilógicos para cravar nos olhos essa chama que movia os pincéis. E longe deste dia chegou à outras águas o mesmo bater de ondas, cantadas como sempre se cantou, desde sempre até onde for.
    Na voz vibrante a paixão lusa de muito tempo revelada numa marinha, num mergulho insólito que nunca há de acabar. E desse encontro, de Luz e Voz, veio a mim o destino escrito pelas mãos de um nome inesquecível...Auxi...
    Na letra da Alma Auxi um azul se revelou que a vista não alcança, que só quem a viu em sua invisibilidade soube ver e agora diz, imantado coração: És isto, Atlântida, vida pulsante que vaga na memória de um porvir tão breve...e mais ainda, a história de um amor que estava por ser: Mariana.
    Meu coração que sequer ardia a lusa paixão naquelas águas já a sabia desenhar.
    Baila hoje a vela sobre as profundas vagas deste destino que navego, eu e ela.
    E nós no sonho escrito de Auxi.

    A Auxi, minha Luz silenciosa, nunca será o bastante dizer obrigado.
    Mauro Andriole

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