Ir al contenido principal

Naranjas

Pisan Girl with Basket of Oranges and Lemons - P. A. Cot
"Pisan Girl with Basket of Oranges and Lemons" de P. A. Cot.

Su milagro comenzó a gestarse allá por el mes de abril, cuando el viento de poniente me traía el aroma de sus flores blancas desde los campos y los naranjos amargos se nevaban de azahares, derramando sobre los viandantes esa densa fragancia a Semana Santa. Ahora, aquellas carnosas flores han mutado y su oronda redondez naranja arquea las ramas de estos árboles, siempre recios y generosos, encorvados por su preñez sobre el piso polvoriento del naranjal.

La piel, grumosa y fría, cruje al desprenderse. Me hace recordar aquellos días de mi niñez en los que mi padre jugaba al científico haciendo restallar el fósforo contenido en las cáscaras al exprimirlas junto a un cerillo encendido.

Sin embargo, mi receta preferida sigue siendo ponerlas en un zumo justamente edulcorado. Diseccionar la fruta con un tajo rotundo y veloz y apreciar su fresco aroma cítrico mientras la exprimo concienzudamente.

En tanto, las otras mitades aguardan silenciosas sobre la piedra de la encimera. La incisión, de un líquido aspecto aterciopelado, rezuma ese apetitoso olor, anticipo de una sabrosa promesa. Sus caleidoscópicas disecciones, fieles reminiscencias florales, son como brillantes rosas bañadas de rocío; incluso ese leve balanceo, efecto de su esférico diseño, me recuerda el de las ramas movidas por el aire y me habla del largo camino que la ha traído hasta aquí.

Respetuosamente, la miel se disuelve con densa pesadez en el jugo, en perfecta y sopesada comunión. En mi boca destilo su historia; me bebo los estivales rayos de sol que la han madurado, desgrano la lluvia de abril y el frescor del agua de pozo que ha enjugado su pulpa y paladeo el hormigueo de las abejas en las primigenias y bienolientes corolas blancas, llevadas y traídas por los vientos del Mediterráneo y del Atlántico.

Escrito el 3 de noviembre de 2005

En un principio, esta entrada se publicó con la fecha original del escrito,
siendo republicada en el día de hoy para no desvirtuar la datación del blog.

Texto con todos los derechos reservados ©

Comentarios

  1. me parece sentir el aroma y el sabor...el mismo jugo resbalando por los dedos!

    ResponderEliminar
  2. También aquí me reencuentro con mi viejo comentario!...qué extraña sensación!jejeje

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. XD Me doy cuenta de que debería haber hecho una aclaración al respecto ;)

      Eliminar

Publicar un comentario

Te doy la bienvenida a mis mares.
Muchas gracias por verter en ellos tus palabras.

Entradas populares de este blog

Convocatoria del 16 de enero | Este jueves, yo pongo el principio

«Denys, que vivía principalmente a través del oído, prefería escuchar un cuento a leerlo; cuando llegaba a la granja me preguntaba: ¿Tienes algún cuento?» Memorias de África, de Isak Dinesen. Todos sabemos que Karen Blixen tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong, y que Meryl Streep la encarnó exquisitamente en 'Memorias de África' como una contadora de cuentos nata, una moderna Sherezade que cautivó con sus historias al cazador y devorador de libros Denys Hatton . En el transcurso de la película, hay un momento en el que Denys solicita a Karen su primer cuento....'Cuando cuento historias a mis sobrinas en casa -lo reta la anfitriona-, una de ellas tiene que proveer la primera frase'... En esta convocatoria, os invito a emular a Karen . Para ello, he preparado una fiesta muy especial. En el salón de actos os esperan 35 Denys ansiosos por incitar a vuestras musas... Cada uno de ellos porta un número. ¿Recuerdan el número que han elegido? Pa

Bruja

La vi  marcharse . Observé sus evoluciones en el viento, sobre el que dibujó media docena de figuras fortuitas, casi erráticas, como las de una hoja a merced de la tempestad. Me sonreí, reconozco que hasta con un poco de sorna. Sin embargo, pronto comprobé con horror que no había rastro alguno de inquietud en su semblante; ella estaba aprendiendo a volar sola. Entonces temblé como un niño asediado por las pesadillas, albergando la inequívoca certeza de que, por más que horadase su anatomía con mi mirada, esta vez ella no volvería la vista a atrás. Palabras: inquietud, marcharse, evolución. Albert Joseph Pénot | 'Départ_pour_le_Sabbat' (1910)

Este jueves, un relato: El regalo

Este jueves intercambiamos regalos en casa de Judith . Con manos firmes al tiempo que sedosas, extrajo el artilugio cardiaco de su cavidad y lo depositó en la caja. Sin envoltorio, sin cintas de colores, sin tarjeta, sin dedicatoria, lejos de la parafernalia que les eran propios, aquella fría nevera de plástico guardaba ahora en su interior el mayor de los regalos. Hygeia, detalle de 'Medicina' de Gustave Klimt Texto con todos los derechos reservados