Bulle en mí la poesía,
magmática riada
que lame y corroe
las desgastadas cárcavas
del torrente sanguíneo,
incandescente mordedura
que me desgarra el organismo
hasta alcanzar
las recónditas profundidades del alma,
donde rueda por los taludes,
encendida y caliente,
como una estrella fugaz,
que, por un breve espacio de tiempo,
me rescata de la oscuridad
al tiempo que escalda las carnes.
magmática riada
que lame y corroe
las desgastadas cárcavas
del torrente sanguíneo,
incandescente mordedura
que me desgarra el organismo
hasta alcanzar
las recónditas profundidades del alma,
donde rueda por los taludes,
encendida y caliente,
como una estrella fugaz,
que, por un breve espacio de tiempo,
me rescata de la oscuridad
al tiempo que escalda las carnes.
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Imagen creada con IA © |
Chica,tú eres la poesía.Estás hecha de ella.Si tú no fueras tú ¿QUE SERIAS?
ResponderEliminar¡Vaini! Qué maravilla encontrate... Ya te tengo en las actualizaciones de mis Enlaces. Así nada más salir ya estamos aquí...
ResponderEliminarDe las poesías y de ésta ya sabes lo que pienso desde hace mucho tiempo... Jo.
Besos
jajaja! Gracias, Ágata! Qué bonitas cosas que me dices!
ResponderEliminarEy! Miguel! Cómo estas? No sabes cuánto me emocionó encontrarte por ahí, por la blogosfera! Me alegra mucho volver a tener un sitio donde encontrarte! Un beso.
Como escribí hace algunas semanas...Tenemos la piel herida de poesia...
ResponderEliminarUn beso ,encantado de leerte.Como siempre
Wow! Ana!
ResponderEliminarPermítanme que me tome unos segundos para alimentar mi vanidad poética con vuestras palabras, o esta empezará a golperar los barrotes del rencinto en la que la tengo enjaulada...
¡Qué preciosidad! ¡Qué maravilla!
ResponderEliminarCon toda la humildad solicito que me dejes llevarme esta explosión de sensaciones. Por supuesto, haciendo constar la autoría. Si no quieres, no quieres y no se hable más. A la espera me quedo.
Un millón de cerezas y de gotas suaves de admiración...
Queralt.