Este jueves Juan Carlos nos invita a relatar a partir de la imagen de un desconocido y nos reta a escribir a cuatro manos. Una servidora ha acabado emparejada con el propio anfitrión; Ahí es nada.
Más personas en casa de Juan Carlos...
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“La bicicleta hizo más por emancipar a la mujer que cualquier otra cosa en el mundo” - Susan B. Anthony, líder del movimiento estadounidense por los derechos civiles.
Relato escrito en colaboración con Juan Carlos.
Lilit puso el abultado contrato de arrendamiento en la trituradora de papel. Acto seguido, hizo lo propio con el corsé, el libro de buenas costumbres y el anillo de compromiso que Adam le había enviado dentro de una de esas horrorosas cajitas con forma de rosa forrada de terciopelo rojo.
Eliminadas tantas ataduras, Lilit inhaló ese aire de libertad hasta llenar sus pulmones y sentir la urgencia de ejercitar su libre albedrío.
Todo es cuestión de tener cada pieza en su lugar. Esa era la frase recurrente de Adam, tanto para aconsejar como para explicar su éxito. A él le era fácil, observaba el mundo bajo un eje de coordenadas que determinaba la ubicación exacta de cada persona u objeto.
Siempre había girado el mundo en la forma oportuna, entre los rectilíneos renglones tendidos de acuerdo con dicho raciocinio. Siempre, hasta aquella mañana en la que Adam vio, a través de los grandes ventanales de su despacho, algo insospechado que pasaba por la calle. Se aproximó para contemplar cómo se alejaba aquella figura, compuesta toda ella por formas redondas y suaves. Se habría escandalizado o pensado que veía visiones, de no ser por esa sensación de vacío que viajaba por sus vísceras descomponiéndole.
A pesar de haber sentido la mordedura de aquella mirada taladrándole la nuca, Lilit no se giró. Sabía que sólo Adam, aquejado por aquel obsesivo-compulsivo sentido de la propiedad y del orden, podía mirarla así, como a un torneado peón de ajedrez que se apeara de su tablero de juego, desobedeciendo toda lógica y toda norma impuesta. Lilit había depositado la pelota que Adam había lanzado a su tejado en la cesta del biciclo, brincado al asiento y tras hacer sonar el timbre un par de veces, había empezado a pedalear.
Cuentan que Adam, a partir de aquel día, ganó vehemencia en sus posicionamientos lógicos sobre los roles de cada ser, en especial sobre el de los hombres y el de las mujeres. Alguien dijo, que su mirada perdió firmeza, que sus pupilas parecían erráticas, como buscando algo que hubiera desaparecido en la distancia, tal vez a la velocidad de un biciclo.
Lilit, a la escasa velocidad del pedaleo y con la eficiencia de la constancia, se alejó del mundo que le imponían para alcanzar su lugar.
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Imagen creada con IA © {Imagen original: Bicycle Lady II Print © Jo Parry} |
Ya pasé a felicitar a Juan Carlos por la excelente aportación juevera...ahora te la dejo también a vos.
ResponderEliminarMe alegra que la protagonista haya sido tan valiente y certera.
=)
Me ha encantado este relato, esa aspecto de la ruptura entre hombres y mujeres desde el origen es muy acertado y sobre todo ese canto a la libertad de la mujer para alcanzar su sitio. Magnificas cuatro manos. Enhorabuena
ResponderEliminarBueno Auxi, una interesante experiencia y un resultado satisfactorio ¿verdad? Un beso.
ResponderEliminarFelicitaciones a Litlit por deshacerse del libro de buenas costumbres, y de la obediencia a esas supuestas buenas costumbres.
ResponderEliminarUn relato muy bien escrito. Partiendo de la imagen, habéis imaginado una historia coherente, sutil y reivindicativa.
ResponderEliminarUn abrazo.
ibso
Perfecta conjunción de letras para airear la libertad. Valentía y ternura tiene el personaje...casi puedo oir como chirría la bici.
ResponderEliminarBesos
Pasear en bicicleta desde ya es un placer, y si además se hace a ojos vista de Adam como acto reivindicatorio..., seguro sabe a gloria!
ResponderEliminarHermoso relato J. Carlos y Auxi, los felicito, se respira libertad l viento en sus palabras
Abrazo
Gran colectivo, este, más o menos la mitad de la humanidad... como para no tenerlo en cuenta, o mejor aún, para que no tenga en cuenta él a sí mismo.
ResponderEliminarCertero texto que da en la diana, utilizando la bicicleta (que lo fue) como una herramienta reivindicativa de alto contenido.
Claro para el que quiera entender.
Besos
Aplaudo a Lilit!!
ResponderEliminarNo todas las personas están dispuestas a someterse a la rutina y los criterios del otro, y esa mujer se ve muy segura y oronda pedaleando camino a su libertad.
Los felicito a los dos por el relato!
Un beso!
Qué agonía me ha dado ese Adam... tan cuadrado y enmarcado, PUF!
ResponderEliminarBravo a los dos.
Un par de cafelitos, chicos.