“Me sentaré a la puerta de mi casa para ver pasar el cadáver de mi enemigo” Proverbio árabe.
Me miras
sucia y magullada
y menosprecias
mi menudencia, mi candidez.
Tu autocomplacencia te hace reír
por encima del hombro,
observando mis pies descalzos
sobre el inhóspito paisaje.
Sin embargo,
¿qué tienes tú?
Esa mueca amable de la inconstante Fortuna.
¿Y qué piensas hacer con ello?
Derribarme quizá.
Derribarme hoy.
Derribarme una y otra vez.
Derribarme mientras que tus dioses así te lo permitan.
Mas no podrás con ello vencer
a todo el ejército
que palpita en el abisal dominio
esperando a levantarme.
Si osaras
acallar tu propia voz
por un momento
llegarías a oír
su latido en las raíces,
en el barro que piso,
en las parpadeantes estrellas que me amparan,
en el tuétano del hueso,
en los átomos,
en la sangre,
en la fibra cardíaca
de todos aquellos
que me han dado su amor.
Cándida, menuda, magullada y sucia,
mi alma, curtida en mil batallas
y amada hasta la locura,
esperará con paciencia
el preciso instante
en que la Fortuna
pose su sonrisa
en otro lugar.
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Imagen creada por IA © |
...y será el peso del amor y la verdad, no el de la venganza, el que ponga a cada quien en su justo lugar...
ResponderEliminarUn texto tan contundente en contenido como en simbólica reivindicación.
=)
Sí, mi querida Mónica. Es gratificante ir a dormir sin remordimientos, dejando al tiempo que se cobre las afrentas, pues el tiempo suele acabar colocándolo todo en su lugar... Aguardas un poco y cuando llega el tiempo de la cosecha, cada cual ha de recoger lo que sembró...
Eliminarya sea una lucha literal o metáforica, la guerrera literal o metafórica parece tener la intención de levantarse, cuando tenga la oportunidad.
ResponderEliminarRendirse es morir...
EliminarMe gusta, acabo de descubrir tu blog a través de la blogoteca de 20 min.!! te sigo
ResponderEliminarMuchas gracias! Mi más calurosa bienvenida!
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