Ir al contenido principal

Entradas

Desierto

Estoy profundamente cansada. A veces no lo parezco. A veces incluso yo misma, sumida en mi propia inercia, consigo engañarme y olvidar mi crónico agotamiento. Eso es porque hoy recorro a paso lento la fertilidad de la tierra que bajo mis pies se extiende, paladeo con fruición los dátiles, bebo el agua cristalina y fresca de los manantiales y río en sus orillas, dejando que el cascabel de mi risa se confunda con el gorgoteo del agua, puro y abundante como ella. Dejo que la vida me engañe mientras recojo los dones que hallo al alcance de mi mano. No en vano, quiero olvidar que su hospitalidad es sólo un bien pasajero, olvidar que incluso mi felicidad es sólo un espejismo, un juego óptico fruto de la yerma realidad en la que malvivo desde hace años. Sin embargo, hay cosas, cosas casi siempre cotidianas, que me regresan a mi natural estado de tristeza, cosas que me hacen levantar la vista y observar el paisaje que se extiende más allá de las gráciles y generosas palmeras, tras las cua...

Corazón de lana

Ella había zurcido ya tantas veces su maltrecho corazón que éste había empezado a adquirir la apariencia de un ovillo. Su error fue confiárselo a él una vez más para que se lo cuidase, obviando de nuevo su manía de confundir los verbos y su felina afición de hacer rodar aquellas bolas de lana. Imagen creada con IA ©

Descanso

Dentro de quince días exactos cerraré esta etapa en caída libre . Ignoro qué destino me esperará después de haberme sujetado a esta clavo ardiendo. Sin embargo, hoy no quiero preocuparme por el futuro. Hoy sólo deseo sentarme en esta porción de tierra firme y dar rienda suelta a mi sensación de alivio mientras que le guiño un ojo a mi destino, que hoy me ha sonreído desde lo alto de su balcón. Imagen creada con IA ©

Querida María...

[ ♬ ] Ahora que retomo mis descuidadas lecturas, descubro que tú te vas y que te vas lejos, nada más y nada menos que a encontrarte a ti misma. Arduo viaje es ese. Sabes (y si no lo sabes ahora te lo digo) que yo no sería capaz de pedirte que te quedaras, pero no por orgullo ni por vergüenza, sino porque albergo la firme esperanza de que cada cual posea la suficiente libertad para decidir su propio camino. Sin embargo, sí te diré que te extrañaré mucho en tu ausencia, la cual será larga independientemente del tiempo que dure. También quiero desearte suerte en tu viaje. No te diré que estarás en mis oraciones porque hace muchos años que dejé de orar. Pero sí te diré que tendré para ti buenos deseos todos los días, aunque mis palabras no te lleguen en la distancia. Por último, pero no menos importante, deseo haber llegado a tiempo para disculparme. Para disculparme por mi descuido, por mi ausencia, por ese largo silencio en el que anduve sumida estos meses, por las palabras que n...

Sin poesía

[ ♬ ] No hay nada poético en mi cansancio ni en mi falta de fe ni en mi desesperanza. Nada poético en mis derrotas ni en los remiendos que sostienen mi maltrecho corazón No hay lirismo, no, en las largas horas sin excusas, en los relojes, en la fabricación en serie de los días. No es lírico mi cautiverio ni los pesados grilletes que lastran mis alas. No hay versos en el estrépito que ahoga mi canto ni en el abrupto vacío al que el destino me arrojó No, no hay ni un verso solo en mi alma rota y aliquebrada, mutilada por las represalias a las que la propia vida la ha sometido. Imagen creada con IA ©

Rebuscando en los cajones...

Cuando me pongo a rebuscar entre las cosas viejas, aunque no lo haga de forma literal, aunque lo haga sólo de forma figurada, siempre aparecen papeles arrugados, anotaciones improvisadas, reflexiones inapelables y poemas inacabados que un día fueron más fuertes que yo misma. Ahora decido retomar esos textos olvidados para salvarlos de la inopia, del silencio y traerlos de nuevo a la vida, hasta aquí, hasta su líquido amniótico, donde las palabras tienen cuerpo, donde despejan el silencio y donde el hombre no las vacia ni le roban el sentido. >> Leer Papeles Viejos, en Llanuras Abisales << Imagen creada con IA ©

Mi gran defecto

Mi gran defecto ha sido creer que la palabra de los demás tenía tanto valor para ellos como para mi misma. Y sobre esta afirmación edifiqué yo todos mis errores. Es por esto que de ahora en adelante descreeré de cada palabra que reciba. Y es por esto que ante todos ustedes prometo no volver a prometer de ahora en adelante más nada, para que mi palabra no pueda adquirir el mismo valor que para los otros tiene la suya propia. Sorda y muda deambularé a lo largo y ancho de un mundo enlosado de palabras vacías, hermosas y sanas sólo en apariencia. Imagen creada con IA ©