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Soneto al Big Bang

Nací en el espacio y en el tiempo, Hija del vacío y de la idea. Mis huesos los gestaron las estrellas, la claridad y el magma primigenio. Costilla de Adán. Barro del suelo. Un poco de Lilith y otro de Eva. Incendio, vendaval, limo y marea. Selva tropical, bosque y desierto. Fui aliento en el beso del amante. Fui color planeando en la retina. Fui sangre en la incisión del sable. En la boca del genio fui la risa. En el dolor del mártir fui la carne. En el verso del poeta fui la tinta. Imagen creada con IA ©

Paisaje con golondrinas

Esta mañana, durante mi visita matutina al paseo marítimo, me acompañaron en mi camino y durante un largo trecho dos golondrinas, las cuales planeaban a ras de la arena, posándose y echando a volar de nuevo, siempre a esas velocidades de vértigo con que suelen manejarse esas diminutas y ruidosas aves que forman parte del cortejo de la primavera. Y mientras caminaba observándolas no pude evitar que, como todas las primaveras, resonaran en mis oídos los célebres versos de aquel poema de Bécquer. Imagen creada con IA ©

Regresa.

Regresa. Reduce a bocados Ese gélido abismo que nos separa Y vierte de nuevo en mi oído El dulce y caliente almíbar Que ha de disolver mi armadura, Refugiando mi alma En la catedral de tus brazos, Donde podré al fin gritar tu nombre. Respírame. Intersecciona conmigo. Déjame saborear El panal de miel de tu boca, Aliento vital, Combustible cardíaco, Y ahoyáme a besos el pecho, Abriendo así El intransitado sendero Que lleva hasta mi corazón. Imagen creada con IA ©

Bienvenida (II)

Seas quien seas, te doy mi bienvenida. Despójate de tus defensas y, con el alma liberada de ese peso, descansa un rato.   Ocupa tu tiempo aquí como mejor te apetezca. Sabes que puedes quedarte. Sabes que puedes regresar tantas veces como desees. Incluso puedes simplemente tenderte bajo el sol, sobre la granulada arena, o al frescor de la sombra, bajo los polvorientos pinos, descansando los entumecidos músculos antes de continuar tus navegaciones.   Más allá del blanco encaje de las olas te esperan mis extensos dominios, abisales, ricos, íntimos pero también laberínticos, casi inabarcables. Si te apetece sondearlos, hazlo libremente; tú sólo tienes que decidir qué paisajes deseas recorrer. El pasaje no es excesivo: sólo las ganas de navegar. Si bien, te advierto que no podré protegerte del embrujo de las sirenas, si es que en efecto te tropiezas con ellas en medio de la travesía.   Eso sí, si al cabo del tiempo no hallaras nada que te retuviese aquí, yo misma podría ayuda...

La gota de agua

[ ♬ ] La gota de agua se dejó caer por el cristal. Era vieja, más que milenaria, y había recorrido ya todo el mundo y también toda la historia desde su segundo día, de las verdes praderas de Escocia a las agostadas llanuras africanas, de los plateados tejados parisinos a las ahora silenciosas ruinas de Pompeya. Había surcado el Nilo, había medido el Salto del Ángel y había cabalgado sobre los bancos de peces del mar de Aral antes de que éste sucumbiera a la mano del hombre. Había planeado las granuladas rompientes del Caribe, donde aprendió las canciones de los piratas. Había sido dulce y salada. Había sido subterránea y aérea. Había sido incluso animal y humana. Y, como el hombre, había tallado y pulido rocas a su antojo. Sin embargo, resbalando por aquel ventanal empañado, no podía dejar de sentir envidia de los amantes que, arrullados por el rumor de una noche lluviosa, desalmidonaban juntos la perfección de su lecho. Palabras: agua, desalmidonar, gota. Imagen creada con IA con ...

Lista de cosas pendientes

- Arrojar los hábitos de luto a la basura. - Limpiar hasta la última mota de tristeza. - Barrer bien el suelo de demonios. - Poner velas en los rincones oscuros. - Comprar azúcar y recoger las fresas. - Hacer un balance con los besos. - Pintar las macetas de colores. - Decorar de rosa los cristales. - Plantar fe, claridades, gracias. - Bailar descalza con los duendes. - Redactar ese fax para las musas. - Podar la hiedra que está asfixiando a la esperanza. - Colgar casitas para hadas en los árboles del jardín. - Poner tiestos de alegrías en los pretiles del alma. - Guardar esta lista en el ventrículo izquierdo. Gracias, Queralt , por hacerme retomar con tus palabras este poema, el cual dormitaba inacabado en un rincón de mi estuche de lápices... Imagen creada con IA ©

Fruta madura

Mi huerto huele a fruta ya madurada, Y huele a jugosos y albos azahares, A noche de principios de verano, A promesa cumplida, A cornucopia. No en vano, La epidermis de mi alma acaricia ya el satén de los sueños. Y alberga mi paladar toda la lluvia Y los amables fotones de mi invierno, Los poemas y trifulcas de las sílfides, La arcilla, el momento y las estrellas. Imagen creada con IA ©